Poesía de África
*
Tanganyka
*
Oración de los pescadores
*
Espíritu, danos un lago en calma,
poco viento, poca lluvia,
para que las canoas puedan ir bien,
para que las canoas puedan ir rápido.
*
(Tomado de 'Poesía Libre', número 14; revista de poesía; Ministerio de Cultura, Managua-Nicaragua; año V; marzo de 1985)
A la revista 'Caminar Conociendo', nº 2, se le han ido agregando escritos. Si desea ojear el número de ella retroceda hasta encontrar el índice, el staf o los titulares de la misma.
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lunes, 21 de septiembre de 2009
sábado, 4 de julio de 2009
Iswe Letu: La seca cañaleja de la idea pura
Quiso ser él, sólo él, sin mezcla alguna. Fue después de ver una película por televisión. Le vino de pronto ese deseo al darse cuenta de que, cada vez que metía más y más imágenes de vidas ajenas se vaciaba de la suya. Era como si le estuvieran extrayendo su esencia poniéndole otra. Al final pensaría tal y como los hacedores o creadores de las películas que iba viendo. Una marioneta de esos peliculeros.
Y eso le sublevaba.
Había apagado el imaginario (lease televisión) y sentado a la mesa de su salón contempla el hule que la cubre. Alargó la vista viendo el bolígrafo, el cenicero y el periódico diario. Miró hacia la ventana. A esa hora de la noche, en la calle, no había nadie. El silencio era casi absoluto...
Se cortó en su razonamiento. Llegado a esos puntos suspensivos, y acababa de empezar su recorrido mental en pos de una posible recreación, de una necesaria purificación, se dio cuenta de que toda esa reflexión, en puridad, nacía con elementos propios de una sociedad y de un tiempo determinado que se abalanzaba sobre su persona poniéndose en lugar que él, por derecho propio, debería protagonizar dejándole fuera de escena. Pues lo hacía componiendo sus pensamientos con ideas, con objetos, con conceptos que le habían sido dados: silencio, periódico, absoluto, bolígrafo... Todo eso no era él. Se lo habían impuesto.
Volvió a fijar la vista en el hule, hule cuadriculado en blanco y marrón. Logró meterse tanto en el tapete de hule que lo percibía, en ese momento, como una superficie de colores difuminados. Y en el medio se paseaba señor de esa tierra plana, o del cielo llano, o del infierno sin escabrosidades. Se veía en medio de una meseta ajedrezada y neblinosa. Tierra, cielo o infierno. Era un principio de despojamiento. Pero no quería eso. ¿Qué anhelaba entonces? Deseaba ser y caminar en la mera pureza. Sin que nada ajeno viniera a introducirse en si mismo.
A ese respecto recordaba a un conocido que reivindicaba la idea de no leer jamás a escritores para que no le influyeran. Quiso ser original antes que él.
Si partiera del vacío, de la nada... entonces... quizás... podría considerarse...
Seguía ultilizando, continuaba valiéndose de conceptos que no salían de su mollera. Ajenos a su ser. Impuestos. O heredados.
Mas él tenía que ser original, singular, único. Donde cada idea que sacara viniera exclusivamente de su magín, de su coco, de su cerebro. Y sin imperfecciones. Y sin impurezas. Y sin...
¿Cómo decirlo? ¿Cómo describir la idea? ¿De dónde extraer la materia que dibujara plásticamente ese pronto surgido de la nada del vacío?
Solo los dioses tenían el poder de sacar de la nada algo... Incluso esa idea de un dios había surgido fuera de su ser. Lo había leido por ahí. Y oido. Era de otros, sin duda, que acuciados por la necesidad de una inmaculada esencia y al no poder encontrarla al parecer se inventaron un ser para esconder esa incapacidad.
Al llegar a este punto viose acorralado de imposibilidades. ¿Qué hacer?... ¿Por donde tirar?... ¿Por cual sendero encaminarse?...
Empero pensando, como pensaba, como lo había pensado siempre, que no hay callejones sin salida se dijo para si que el mejor método era la destrucción de todo lo que no era su persona. Se ensimismaría totalmente. Haría desaparecer del entorno todo lo que no era su esencia pura: televisión, sillas, cenicero, periódico, casa...
¡Volvería a las cavernas!
Allí frente al fuego...
-¡No no! ¡Tampoco! -exclamó.
Retrocedería aun más: al tiempo de los macacos en los árboles saltando de rama en rama...
-Ni con esa opción conseguiré encontrarme conmigo mismo en esa meseta o llanura celeste, terrenal, o infernal, sin imperfecciones, sin desniveles... pura... sin mácula alguna... cuajada de vacío, de nada, para poder comenzar desde el principio una nueva vida.
-¡Ya está! ¡Albricias! ¡Lo logré!
Saltó de alegría, de júbilo. Pero solo un instante. Y muy fugaz. Diose cuenta de un hecho cierto: para renacer necesitaba el concurso de otros que, sin duda, consciente o inconscientemente, vertirían alguna herencia en el nuevo nacido; herencia que recibirían de otros anteriores, quienes, a su vez, serían influidos por ancestros que sacarían sus...
En este punto estaba cuando brilló en el cielo un relámpago. Al poco el trueno rompió el silencio de la noche haciendo temblar los cristales de las ventanas. Se asomó a la calle. Comenzaba a llover mansamente. Las gotas mojaron su cara como acariciándole. Se sintió muy a gusto aunque la lluvia no fuera algo intrínseco de él, sino del mundo exterior...
Pero, ¿no era él parte del mundo exterior, de ese cosmos?...
Alargó los brazos. Abrió las manos que la lluvia humedeció. Y, así, mojadas, las pasó por su cara, respirando profundamente agradecido de ser impuro y no una seca e inmaculada idea, tan esteril como el polvo estéril de la seca meseta. De ese reino no saldrá jamás, nunca, por ejemplo la pintura paisajística. Ni aunque se juntasen todos los dioses en asamblea. Si acaso... sacarían secas cañalejas sin sonido.
Parece que se hubiera liberado de un peso que lo aplastaba, de un empeño sin pies ni cabeza, de un sinsentido, que lo había preocupado primero, luego angustiado y por fin lo redujo a la mínima expresión cerebral llegando a la conclusión, como llegó, de que era un ser de una capacidad cerebral reducida al no hallar, como no halló, respuesta cabal a las preguntas que se hizo...
Mientras desechaba, definitivamente, 'las secas cañalejas' de la erial originalidad bañada de vacío y de nada que eso es la idea pura en el ser puro, recordó un poema anónimo africano que decía así, más o menos:
Yo digo: De los alimentos de la tierra, el gusto de ellos va conmigo.
E insisto: De mi amada tan querida, los goces que tuve van conmigo.
Prosigo: De la carne tan rica que comí, el placer de ello va conmigo.
Reitero: De las bebidas del mundo, el sabor que tuve va conmigo.
y repito: De las pipas que me fumé, el placer que saqué va conmigo.
Le quedaba un último desasimiento: ¡Nacer de nuevo!
miércoles, 13 de mayo de 2009
Eugenia Lefevre / Pedro de la Cerda: Imitando a los negros (*)
Seguimos con las fiestas nocturnas, alternando los cotillones con las funciones de cine y teatro que improvisan, deliciosamente, lindas jóvenes y apuestos muchachos, y también caballeros con damas de edad. A los yanquis gusta mucho organizarlas con los disfraces más vulgares y disparatados, esforzándose en imitar a los negros, embadurnándose caras y manos, vistiendo frac, adornándose con anillos y botonaduras de gruesas piedras; también imitan a las mil maravillas, por el tono y la manera de halar, sea en diálogo o críticas que hacen entre sí, una docena de negros. Por lo visto es sumamente divertido, para los que lo entienden, a juzgar por el éxito y la alegría demostrada por todos, entusiastas admiradores de estas mascaradas.
Eugenia Lefevre y Pedro de la Cerda
('Viaje universal en busca de la verdad', año de 1930, páginas 45/46)
__________
(*) el Título se lo hemos añadido nosotros
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martes, 7 de abril de 2009
Pierre Makombo Bamboté (*): De Bangui a París - Segundo - C
Pierre Makombo Bamboté (*):
(*) Nació en Uada el 1º de abril de 1932.
Obras principales:
De Bangui a París - Segundo
(C: Ofensivos y Desconfiados)
Ofensivos y desconfiados
(C: Ofensivos y Desconfiados)
Ofensivos y desconfiados
como quiera que sea
viven
los rinocerontes
que brillan,
uno que es
hijo de otro
como quiera que sea
te seguiré
un día te
conduciré.
Pierre Makombo Bamboté
___________(*) Nació en Uada el 1º de abril de 1932.
Obras principales:
La poésie est dans l'histoire (París, Eds. P. J. Oswald, 1960. Coll. Janus); Chant funèbre pour un héros d'Afrique. Précédé d'un chant populaire adapté par Sembene Ousmane (Túnez, Société Nationale d'Edition et de Diffusion, 1962. Coll. "J'exige la parole"; Le grand état central (Gourdargues, Gard, Eds. de la Salamandre, 1965); Les rondonnées de Daba 'de Ouadda è Bangui', (París, Eds. La Farandole, 1966. Mille épisodes); Le dur avenir (Bangui, Ed. del autor, 1966); Les deux oiseaux de l'Ubangui (París, Eds. Saint-Germain-des-Prés, 1970) y Le soir des destructeurs. Princesse Mandapu (novela, París, Eds. Presence Africaine).
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Pierre Makombo Bamboté (*): De Bangui a París - Segundo - C
Pierre Makombo Bamboté (*):
Pierre Makombo Bamboté
___________
(*) Nació en Uada el 1º de abril de 1932.
De Bangui a París - Segundo
(C: Ofensivos y Desconfiados)
Ofensivos y desconfiados
como quiera que sea
viven
los rinocerontes
que brillan,
uno que es
hijo de otro
como quiera que sea
te seguiré
un día te
conduciré.
(C: Ofensivos y Desconfiados)
Ofensivos y desconfiados
como quiera que sea
viven
los rinocerontes
que brillan,
uno que es
hijo de otro
como quiera que sea
te seguiré
un día te
conduciré.
Pierre Makombo Bamboté
(*) Nació en Uada el 1º de abril de 1932.
Obras principales:
La poésie est dans l'histoire (París, Eds. P. J. Oswald, 1960. Coll. Janus); Chant funèbre pour un héros d'Afrique. Précédé d'un chant populaire adapté par Sembene Ousmane (Túnez, Société Nationale d'Edition et de Diffusion, 1962. Coll. "J'exige la parole"; Le grand état central (Gourdargues, Gard, Eds. de la Salamandre, 1965); Les rondonnées de Daba 'de Ouadda è Bangui', (París, Eds. La Farandole, 1966. Mille épisodes); Le dur avenir (Bangui, Ed. del autor, 1966); Les deux oiseaux de l'Ubangui (París, Eds. Saint-Germain-des-Prés, 1970) y Le soir des destructeurs. Princesse Mandapu (novela, París, Eds. Presence Africaine).
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viernes, 30 de mayo de 2008
Aimé Césaire: 'No apacigüemos al día'
“No apacigüemos al día y salgamos a cara descubierta
cara a los países desconocidos que interrumpen el canto de los pájaros
la asechanza se instala a lo largo de un ruido de confines de planetas
no prestes atención a las orugas que tejen
una carne sutil con hombros y senos posibles
sino sólo a los milibares que se plantan en el ojo de una tormenta
para liberar el espacio donde se yerguen el corazón de las cosas y la llegada del hombre
Sueño no apacigüemos
entre los clavos enloquecidos
un rumor de lágrimas que se dirige a tientas hacia el ala inmensa de los párpados”.
cara a los países desconocidos que interrumpen el canto de los pájaros
la asechanza se instala a lo largo de un ruido de confines de planetas
no prestes atención a las orugas que tejen
una carne sutil con hombros y senos posibles
sino sólo a los milibares que se plantan en el ojo de una tormenta
para liberar el espacio donde se yerguen el corazón de las cosas y la llegada del hombre
Sueño no apacigüemos
entre los clavos enloquecidos
un rumor de lágrimas que se dirige a tientas hacia el ala inmensa de los párpados”.
(tomado de: http://www.lesmexico.org/?q=node/566; que lo reprodujo con el título de 'Un poema Bello de Aimé Césaire')
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jueves, 17 de abril de 2008
La voz de Aimé Césaire se apagó
Muere el poeta martiniqués Aimé Césaire, padre de la 'negritud'
El poeta martiniqués Aimé Césaire, considerado el padre de 'la negritud', falleció este jueves a los 94 años de edad en Fort de France (Martinica), en el centro donde se encontraba hospitalizado desde el 9 de abril, informaron fuentes gubernamentales.
![]() El poeta aimé césaire |
Desde su ingreso en el hospital Pierre Zobda-Quitman por problemas de 'naturaleza cardíaca' se dispararon los rumores alarmistas sobre su estado de salud, considerado 'preocupante' por sus médicos.
Aimé Césaire fue, junto al senegalés Leopold Sedar Senghor y el guayanés Leon-Gontran Damas, uno de los impulsores de la corriente 'negritud'.
Los martiniqueses esperaban estos últimos días con serenidad y discreción la evolución de su estado de salud, sobre todo en Fort de France, la ciudad de la que fue alcalde durante 56 años, entre 1945 y 2001.
El gabinete de la ministra francesa de Interior y Ultramar, Michèle Alliot-Marie, informó este jueves de que se organizará un funeral nacional por Césaire en una fecha que todavía no ha sido fijada.
Alliot-Marie asistirá a esa ceremonia, cuya organización se prepara en estrecha colaboración con la familia del poeta, las autoridades martiniquesas, así como con la Presidencia francesa, según el ministerio.
Antes de que se celebre el funeral, se organizarán varias ceremonias en la Francia metropolitana en honor del poeta, en particular, una jornada de duelo.
| Terra Actualidad - AFP |
martes, 8 de abril de 2008
Rabearivelo: 'Viejas canciones de Imérina'

Jean-Joseph Rabearivelo
Viejas canciones de Imérina
Traducción de Rogelio Martínez Furé
-Nuestras lambas, oh mi Bien Amado, las lavaremos juntos, y con la primera que se seque nos envolveremos los dos.
-Antaño éramos dos pies de higueras que robaban los locos; ahora somos una toronja doble bien cuidada: quien no sabe ser cariñoso no tiene nada; quien no pude comprar no obtiene nada.
-¿Disfruta el bananero fecundo él mismo de sus frutos? ¿Son los hachones protectores, que se plantan, dueños del campo? -Uno se come el arroz de su cosecha, pero sin pretender tener para todo el año.
Vieilles chansons des pays d'Imérina
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lunes, 24 de marzo de 2008
Thomas Rahandraha: 'El poeta'
El poeta
(para una antología contra el racismo)
A tí, a quien los dioses escogieron
para que fluyan de cánticos nuestros veneros
y manen savia nuestra floresta
para que, estériles o feraces,
nuestras montañas sean ellas
que la misma tierra sea ella,
y fervor nuestros alientos,
y lealtad nuestros corazones,
y hombres nuestros varones
de lo más hondo de tu espíritu,
de lo más torrencial de tu sangre,
de lo más diáfano de tus sueños,
de lo más turbulento de tus anhelos,
de lo más intenso de tus magias,
ah que nazca la fuerza de tu fe
el alarido de tu liberación
tú hablarás
hablarás el lenguaje de tu pureza
por esos cuya palabra está secuestrada
y la existencia inmovilizada
hablarás el lenguaje de tu inocencia
por esos que aplastan con calumnias
hasta que sus pieles las exudan
hablarás el lenguaje de tu justicia
por esos a quienes ciegan la vista
con los hierros de los barrotes
hablarás de tu amor
por esos a quienes golpean
por esos a quienes sofocan
por esos a quienes torturan
por los apaleados
hablarás
por los condenados
hablarás
por los deportados
hablarás
por los juzgados
hablarás
por los detenidos
hablarás
por los prohibidos
hablarás
por los inermes
hablarás
por esos millones de seres olvidados entre los olvidados
que destinan a la rabia y al odio
en las tinieblas de las prisiones
hablarás
porque odias la violencia
porque odias la calumnia
porque odias la mentira
porque odias el odio
hablarás
a ellos también le dirigirás la palabra
le hablarás hasta los confines de los mares y las noches
para que venga el amanecer
y que de nuevo para ellos
manen cánticos nuestros veneros
y fluyan savia nuestras florestas
para que estériles o feraces
nuestras montañas sean ellas
para que la tierra sea ella
y fervor nuestros alientos
lealtad nuestros corazones
y hombres nuestros varones
tu ser es palabra que reconcilia con la vida
habla...
de Thomas Rahandraha
(para una antología contra el racismo)
A tí, a quien los dioses escogieron
para que fluyan de cánticos nuestros veneros
y manen savia nuestra floresta
para que, estériles o feraces,
nuestras montañas sean ellas
que la misma tierra sea ella,
y fervor nuestros alientos,
y lealtad nuestros corazones,
y hombres nuestros varones
de lo más hondo de tu espíritu,
de lo más torrencial de tu sangre,
de lo más diáfano de tus sueños,
de lo más turbulento de tus anhelos,
de lo más intenso de tus magias,
ah que nazca la fuerza de tu fe
el alarido de tu liberación
tú hablarás
hablarás el lenguaje de tu pureza
por esos cuya palabra está secuestrada
y la existencia inmovilizada
hablarás el lenguaje de tu inocencia
por esos que aplastan con calumnias
hasta que sus pieles las exudan
hablarás el lenguaje de tu justicia
por esos a quienes ciegan la vista
con los hierros de los barrotes
hablarás de tu amor
por esos a quienes golpean
por esos a quienes sofocan
por esos a quienes torturan
por los apaleados
hablarás
por los condenados
hablarás
por los deportados
hablarás
por los juzgados
hablarás
por los detenidos
hablarás
por los prohibidos
hablarás
por los inermes
hablarás
por esos millones de seres olvidados entre los olvidados
que destinan a la rabia y al odio
en las tinieblas de las prisiones
hablarás
porque odias la violencia
porque odias la calumnia
porque odias la mentira
porque odias el odio
hablarás
a ellos también le dirigirás la palabra
le hablarás hasta los confines de los mares y las noches
para que venga el amanecer
y que de nuevo para ellos
manen cánticos nuestros veneros
y fluyan savia nuestras florestas
para que estériles o feraces
nuestras montañas sean ellas
para que la tierra sea ella
y fervor nuestros alientos
lealtad nuestros corazones
y hombres nuestros varones
tu ser es palabra que reconcilia con la vida
habla...
de Thomas Rahandraha
martes, 28 de agosto de 2007
Rabearivelo: Otro nacimiento del día
No se sabe si es del Este o del Oeste
que vino el primer llamado;
pero ahora,
en sus chozas traspasadas por las estrellas
y otras azagayas de tinieblas,
los gallos se enumeran,
soplan en las caracolas marinas
y se responden de todas partes
hasta el regreso del que fue a dormir en el océano
y hasta la ascensión de la alondra
que va a su encuentro con cantos
empapados de rocío.
Jean-Joseph Rabearivelo
(Copiado del libro 'Diwan africano, poetas de expresión francesas'. Selección, prólogo y notas de Rogelio Martínez Furé. Editorial Arte y Literatura, Palacio del Segundo Cabo O'Reilly Nº 4, La Habana Vieja, Ciudad de la Habana (Cuba), 1988)
que vino el primer llamado;
pero ahora,
en sus chozas traspasadas por las estrellas
y otras azagayas de tinieblas,
los gallos se enumeran,
soplan en las caracolas marinas
y se responden de todas partes
hasta el regreso del que fue a dormir en el océano
y hasta la ascensión de la alondra
que va a su encuentro con cantos
empapados de rocío.
Jean-Joseph Rabearivelo
(Copiado del libro 'Diwan africano, poetas de expresión francesas'. Selección, prólogo y notas de Rogelio Martínez Furé. Editorial Arte y Literatura, Palacio del Segundo Cabo O'Reilly Nº 4, La Habana Vieja, Ciudad de la Habana (Cuba), 1988)
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jueves, 28 de junio de 2007
Aimé Cesaire: El Gran Machetazo

(Para una antología contra el racismo)
El gran machetazo del placer rojo en plena frente
había sangre y ese árbol que llaman flamígero
y que nunca merece tanto ese nombre
como en las vísperas de ciclones
y de ciudades saqueadas
la nueva sangre
la razón roja
todos los vocablos de todas las lenguas que significan
morir de sed
y solo cuando morir tenía el sabor del pan y la tierra
y el mar un gusto de antepasado
y ese pájaro que me grita que no me entregue
y la paciencia de los alaridos en cada rodeo de mi lengua
Aimé Césaire
jueves, 24 de mayo de 2007
Iswe Letu: El Tiempo Pasa

Son notas que van fluyendo, siempre eternas, de una flauta silenciosa y helada que saluda, irónica, a la mañana.
Corriente que, avasalladora, recorre las profundidades de los lentos termiteros, emergiendo, de pronto, ante el espejo.
Es un río soterrado y gélido, recogiendo, estremecido, el desgarro que produce en la mirada inocente de unos ojos claros.
Indiferente mirada en derredor a todo, fría: a un talle cimbreado que ceñimos o a un tibio y alto seno que, lúbricos, tocamos.
¡Ah!, por fin te has bajado, sorprendido, de ese alto muro al que te tenía atado tu tierna y cándida mirada y que creías eterno.
Igual que la mirada, tiernamente angustiosa, sorprendida de su inocencia, del antílope kobo poco antes de su muerte.
Río helado que, fluyendo, avanza por encima y por debajo en la corriente eterna del volcán humano, hasta apagarlo.
Y nosotros colocamos, en el pentagrama de la vida, las notas heladas de silencio, saludando un mañana que no existe.
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viernes, 18 de mayo de 2007
Nkam Ntane: Como pez en charca cenagosa

Como un pez caído en charca cenagosa,
peligrosamente nadando
en el peligro
lejos de su mar,
heme aquí, oh madre mía,
con mi fardo de angustias
de cóleras
y esperanzas
Nkam Ntane
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domingo, 13 de mayo de 2007
Literatura Contra el Racismo: Aimé Cesaire

¿Qué es la belleza sino ese peso completo de amenazas que fascina y seduce a la impotencia el batir desarmado de un párpado?
¿Qué es la belleza sino el cartel lacerado de una sonrisa sobre la puerta abatida de un rostro?
¿Qué es morir sino la faz pedregosa del descubrimiento, el viaje fuera de la semana y del color en el revés del sol?
Aimé Cesaire
(Y los perros callaban)
(Y los perros callaban)
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lunes, 7 de mayo de 2007
Iswe Letu: ¡Qué hambre de baile tiene!

se ríe de los adornos
Va cantando y bailando, bailando y cantando; y su voz se percibe ya desde muy lejos.--"Sobre la llanura, // mis negras grullas, // pesquen en las aguas, // después de las lluvias." Su belleza, que se ríe de los adornos, parece iluminar los caminos y... ¡qué hambre de negra danza tiene!
Cuando llega al mercado -y este mundo, lo sabéis, es un mercado- no se deja comprar, riéndose además de las que, sentadas, esperan, sin moverse, al futuro comprador. Ella no puede estarse quieta y se pone a cantar y a bailar, a bailar y a cantar:
--"Sobre la llanura, // mis negras grullas, // pesquen en las aguas, // después de las lluvias." --¡Venga, venga!: ¡qué yo vea redondas kolas sobre mis hombros! ¡Y, ese, el barquero: que prepare y traiga su barca! ¡Ah, mi corazón está henchido y dichoso! Y..., ¡vosotros!..., ¡los que compráis amor a cambio de dinero!: ya os lo digo...: viviréis privados de paz toda la vida.
Su belleza, que se ríe de los adornos, deslumbra los caminos y además... ¡qué hambre de danza tan negra tiene!
--"Sobre las llanuras, // mis negras grullas, // pesquen en las aguas, // después de las lluvias." Prosigue ennegreciendo los caminos con su cante y con su baile. Y su voz se oye ya desde muy lejos...
Pero tanta firmeza da mal que pensar. Y no son muchos los que se le acercan confiados.
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domingo, 6 de mayo de 2007
Iswe Letu: Ni Pan ni Vino

ni pan ni vino
Ha venido caminando durante días, aureolada por el frío, el polvo rojo y las moscas, pues ha sido expulsada de la aldea. Antes gustaba de comer habas egipcias, como las chicas de Astiz; o se deleitaba con la mamiya, como las jóvenes de Erraskin. Pero ahora, no tiene pan, ni vino.
Sin embargo..., ¡ah, sin embargo!... Aunque ha sido atacada por el hielo y la ardiente sequía, como es tiempo fecundo en adivinos (tiempo de tramposo optimismo), sus dientes vienen colmados de una extraña y blanca alegría... E inocente espera.
¡Inocente!... Inocente alegría como caldera de mondongo entre pucheros vacíos... Espera algún acontecimiento... Por eso mira sin cesar, mira continuamente, mira sin tregua, mira con los ojos fijos hacia el confín del horizonte en toda la rosa de los vientos.
Nadie a la redonda. Nada por ninguna parte. Pero espera. Espera y se engaña. No tiene tan siquiera un trozo de pan, ni un trago de vino de palma, ni una gota de agua, que llevarse a la boca.
Además, en ella, todo un bosque por cierto, se ocultan, temblando y sonriendo, los espíritus del miedo...De ese miedo ancestral que sabe elevarse continuamente hacia el azur... Miedo que poco a poco se van adueñando del lugar...
No hay gato montés que se encarame tan ligero, como Kuka, por sus ramas celestiales. Y, parece mentira, pero es la trágica y triste verdad , que no ha comido ni una pizca de alimento en muchos días. Desde que unos hombres, les llamaban monjes, la trajeran de otra aldea, -dicen que liberada de la esclavitud- donde machacaba continuamente el mijo, pero comía. Luego, los hechiceros y sus progenitores y las hambres del entorno la echaron del lugar.
Empero, como ahora es ese tiempo... -para unos, sorprendente y para otros, embustero. Más mentiroso que el lenguaje de estos días... Donde reina por doquier la ensoñación, el sortilegio, el hechizo, el embrujo...
Kuka es todo eso y mucho más: ¡es un milagro!... Por lo que aún palpita su corazón teniendo tibios los miembros... Y sus párpados... ¡ah, sus párpados!... no cubren por completo todavía sus ojos relucientes.
Kuka, es hija y nieta de la Hambre Viva y... del Capital Hambriento.
(para una antología contra el racismo)
Ni tiene pan, ni vino. Kuka es, en medio de las mujeres y del polvo rojo que las circunda, enclenque, escuchimizada, delgadísima, casi enana... Kuka es como una jabalina entre lanzas clavadas en la tierra.
Ni tiene pan, ni vino. Kuka es, en medio de las mujeres y del polvo rojo que las circunda, enclenque, escuchimizada, delgadísima, casi enana... Kuka es como una jabalina entre lanzas clavadas en la tierra.
Ha venido caminando durante días, aureolada por el frío, el polvo rojo y las moscas, pues ha sido expulsada de la aldea. Antes gustaba de comer habas egipcias, como las chicas de Astiz; o se deleitaba con la mamiya, como las jóvenes de Erraskin. Pero ahora, no tiene pan, ni vino.
Sin embargo..., ¡ah, sin embargo!... Aunque ha sido atacada por el hielo y la ardiente sequía, como es tiempo fecundo en adivinos (tiempo de tramposo optimismo), sus dientes vienen colmados de una extraña y blanca alegría... E inocente espera.
¡Inocente!... Inocente alegría como caldera de mondongo entre pucheros vacíos... Espera algún acontecimiento... Por eso mira sin cesar, mira continuamente, mira sin tregua, mira con los ojos fijos hacia el confín del horizonte en toda la rosa de los vientos.
Nadie a la redonda. Nada por ninguna parte. Pero espera. Espera y se engaña. No tiene tan siquiera un trozo de pan, ni un trago de vino de palma, ni una gota de agua, que llevarse a la boca.
Además, en ella, todo un bosque por cierto, se ocultan, temblando y sonriendo, los espíritus del miedo...De ese miedo ancestral que sabe elevarse continuamente hacia el azur... Miedo que poco a poco se van adueñando del lugar...
No hay gato montés que se encarame tan ligero, como Kuka, por sus ramas celestiales. Y, parece mentira, pero es la trágica y triste verdad , que no ha comido ni una pizca de alimento en muchos días. Desde que unos hombres, les llamaban monjes, la trajeran de otra aldea, -dicen que liberada de la esclavitud- donde machacaba continuamente el mijo, pero comía. Luego, los hechiceros y sus progenitores y las hambres del entorno la echaron del lugar.
Empero, como ahora es ese tiempo... -para unos, sorprendente y para otros, embustero. Más mentiroso que el lenguaje de estos días... Donde reina por doquier la ensoñación, el sortilegio, el hechizo, el embrujo...
Kuka es todo eso y mucho más: ¡es un milagro!... Por lo que aún palpita su corazón teniendo tibios los miembros... Y sus párpados... ¡ah, sus párpados!... no cubren por completo todavía sus ojos relucientes.
Kuka, es hija y nieta de la Hambre Viva y... del Capital Hambriento.
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jueves, 4 de enero de 2007
Antoni Planells i Costa: África es, en mí, una leyenda
UN ARTÍCULO PARA COMBATIR EL RACISMO
África es en mí una leyenda
Por Antoni Planells i Costa (*)
Mientras existan mundos en que sea posible (o mediante los cuales sea posible) la creación de una leyenda particular, habrá leyendas africanas: para unos y para otros: para todos.
Porque ese continente mil veces azotado y vilipendiado ha sido durante siglos el espacio vital en que existieron individuos y pueblos de una tal diversidad que las posibilidades de construir leyendas a partir de unos y otros parecerían inagotables.
Sí, como creían los románticos, la leyenda y su formación popular están en la base de la historia de los pueblos, entendida ésta como una manifestación de su espíritu –mas o menos inmortal- entonces la historia de África está tejida de leyendas, y muchas de las culturas que han florecido en ella no pueden entenderse sin esas “narraciones de sucesos fabulosos que se trasmiten por tradición”, como define la enciclopedia en término leyenda.
Las leyendas en África son la memoria de sus pueblos. Y su escuela. Porque es a través de las leyendas, al amparo de la noche, bajo el “árbol de la palabra”, al calor del fuego, que la sabiduría, los valores, las costumbres, la historia de un pueblo se trasmiten de generación en generación.
Las leyendas no tiene autor; pero tampoco son anónimas. Son la expansión novelesca del alma colectiva. Una obra siempre recreada que vive en cada nueva versión que se da de ella. Eso son las leyendas. Ya que, como dice Tchicaya U Tamsi: “son necesarias todas las memorias para que las leyendas nazcan y vivan”.
Tantos mitos de origen, tantos mundos, tantas leyendas. Todo lo explicable, incluso lo que se desconoce; por eso las leyendas en África pueden ser la cultura de base de los pueblos; o la base de su cultura si se prefiere.
Hace muchos, muchos años –cuando la tierra aún no era lo que es hoy y muchas especies ya desaparecidas poblaban las tierras y los mares- los hombres recibieron en don de la palabra de manos de los dioses. Antes que eso ocurriera, en poco, al parecer, se diferenciaban del resto de los animales.
Durante siglos y siglos la palabra sirvió a los humanos para expresar sus necesidades más perentorias y cotidianas, y poco más.
Con el tiempo unos pueblos inventaron sistemas de signos gráficos y con ellos elaboraron inventarios, listas, censos de población, registros de haciendas particulares y otras finezas. De ahí al estado policial no hay tanta distancia como se podría creer.
Otros, en cambio, prefirieron no pasar a la historia de modo tan definitivo e inamovible (recuérdese aquellos de “verba volant, scripta manent”) y tras haber descubierto que gracias a la palabra la memoria de los hombres (o mejor la memoria de algunos hombres) podía usarse como archivo de aconteceres y devenires inventaron también (al fin todo es invento) genealogías, hazañas, orígenes, héroes que sirvieran para ejemplificar su historia y hacerse, con ella, eternos más allá de la muerte que todo lo consume.
Quedaron así definidas, a uno y a otro lado, los pueblos con historia y los pueblos sin historia. Bueno, esa definición llegaría muchos siglos más tarde de la mano de Hegel y otros eruditos ‘históricos’. Historia escrita, historia oral (no historia para muchos) esta parece ser la disyuntiva en que ha de debatirse quien se quiera teórico del devenir de los grupos humanos. Pero toda esta problemática escapa al propósito de estas líneas. Valga como pretexto para volver sobre el tema de las leyendas, la más clara versión oral (y para ventura nuestra hoy muchas recogidas por escrito) de la historia de los “pueblos sin historia”.
¿En qué pueblo ágrafo no han tenido las leyendas –de signo múltiple y diverso: de origen, de contenido moral, épico, etc,- un lugar de honor?
Recuérdese que en África la mayoría de pueblos –antes del ataque colonial- eran pueblos sin escritura; sin escritura, no sin historia; y se hará uno clara idea del profundo contenido social que emerge de las leyendas que sus gentes recrean, noche tras noche, siglo tras siglo, al calor del fuego, bajo el “árbol de la palabra”.
(*) Antoni Planells i Costa es miembro del Centre D’Estudis Africans de Barcelona
ARTÍCULO DE LA PÁGINA 42 DE LA REVISTA ‘CAMINAR CONOCIENDO’, Nº 2 JUNIO DE 1993
Por Antoni Planells i Costa (*)
Mientras existan mundos en que sea posible (o mediante los cuales sea posible) la creación de una leyenda particular, habrá leyendas africanas: para unos y para otros: para todos.
Porque ese continente mil veces azotado y vilipendiado ha sido durante siglos el espacio vital en que existieron individuos y pueblos de una tal diversidad que las posibilidades de construir leyendas a partir de unos y otros parecerían inagotables.
Sí, como creían los románticos, la leyenda y su formación popular están en la base de la historia de los pueblos, entendida ésta como una manifestación de su espíritu –mas o menos inmortal- entonces la historia de África está tejida de leyendas, y muchas de las culturas que han florecido en ella no pueden entenderse sin esas “narraciones de sucesos fabulosos que se trasmiten por tradición”, como define la enciclopedia en término leyenda.
Las leyendas en África son la memoria de sus pueblos. Y su escuela. Porque es a través de las leyendas, al amparo de la noche, bajo el “árbol de la palabra”, al calor del fuego, que la sabiduría, los valores, las costumbres, la historia de un pueblo se trasmiten de generación en generación.
Las leyendas no tiene autor; pero tampoco son anónimas. Son la expansión novelesca del alma colectiva. Una obra siempre recreada que vive en cada nueva versión que se da de ella. Eso son las leyendas. Ya que, como dice Tchicaya U Tamsi: “son necesarias todas las memorias para que las leyendas nazcan y vivan”.
Tantos mitos de origen, tantos mundos, tantas leyendas. Todo lo explicable, incluso lo que se desconoce; por eso las leyendas en África pueden ser la cultura de base de los pueblos; o la base de su cultura si se prefiere.
Hace muchos, muchos años –cuando la tierra aún no era lo que es hoy y muchas especies ya desaparecidas poblaban las tierras y los mares- los hombres recibieron en don de la palabra de manos de los dioses. Antes que eso ocurriera, en poco, al parecer, se diferenciaban del resto de los animales.
Durante siglos y siglos la palabra sirvió a los humanos para expresar sus necesidades más perentorias y cotidianas, y poco más.
Con el tiempo unos pueblos inventaron sistemas de signos gráficos y con ellos elaboraron inventarios, listas, censos de población, registros de haciendas particulares y otras finezas. De ahí al estado policial no hay tanta distancia como se podría creer.
Otros, en cambio, prefirieron no pasar a la historia de modo tan definitivo e inamovible (recuérdese aquellos de “verba volant, scripta manent”) y tras haber descubierto que gracias a la palabra la memoria de los hombres (o mejor la memoria de algunos hombres) podía usarse como archivo de aconteceres y devenires inventaron también (al fin todo es invento) genealogías, hazañas, orígenes, héroes que sirvieran para ejemplificar su historia y hacerse, con ella, eternos más allá de la muerte que todo lo consume.
Quedaron así definidas, a uno y a otro lado, los pueblos con historia y los pueblos sin historia. Bueno, esa definición llegaría muchos siglos más tarde de la mano de Hegel y otros eruditos ‘históricos’. Historia escrita, historia oral (no historia para muchos) esta parece ser la disyuntiva en que ha de debatirse quien se quiera teórico del devenir de los grupos humanos. Pero toda esta problemática escapa al propósito de estas líneas. Valga como pretexto para volver sobre el tema de las leyendas, la más clara versión oral (y para ventura nuestra hoy muchas recogidas por escrito) de la historia de los “pueblos sin historia”.
¿En qué pueblo ágrafo no han tenido las leyendas –de signo múltiple y diverso: de origen, de contenido moral, épico, etc,- un lugar de honor?
Recuérdese que en África la mayoría de pueblos –antes del ataque colonial- eran pueblos sin escritura; sin escritura, no sin historia; y se hará uno clara idea del profundo contenido social que emerge de las leyendas que sus gentes recrean, noche tras noche, siglo tras siglo, al calor del fuego, bajo el “árbol de la palabra”.
(*) Antoni Planells i Costa es miembro del Centre D’Estudis Africans de Barcelona
ARTÍCULO DE LA PÁGINA 42 DE LA REVISTA ‘CAMINAR CONOCIENDO’, Nº 2 JUNIO DE 1993
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